Datos técnicos
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Título original:
I Love You Phillip Morris
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Año:
2009
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Estreno:
13/08/2010
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Duración:
95 minutos
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Director:
Glenn Ficarra, John Requa
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Actores:
Jim Carrey, Ewan McGregor, Leslie Mann, Rodrigo Santoro, Nicholas Alexander, Michael Beasley, Tony Bentley
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Género:
Drama, Comedia
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Guión:
Glenn Ficarra, John Requa
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Música:
Nick Urata
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Fotografía:
Xavier Pérez Grobet
Sinopsis
Los guionistas Glenn Ficarra y John Recua (Como perros y gatos) dan el salto a la dirección con esta curiosa comedia basada en la increíble historia real de un estafador -recogida en la novela homónima de Steve McVicker- y de su transformación de simple ciudadano a extravagante delincuente de guante blanco y espíritu indomable, huyendo constantemente de la justicia y escapando de manera genial de la penitenciaría de Texas, hasta en cuatro ocasiones distintas, y todo ello en nombre del amor.
Protagonizada, entre otros, por Jim Carrey (El show de Truman) y Ewan McGregor (La lista), la historia nos presenta a Steven Russell (Carrey), quien lleva una existencia totalmente ordinaria como marido, miembro del cuerpo de policía local y organista en la iglesia. Pero un día sufre un grave accidente que le lleva a descubrir que su vida es una farsa, que en realidad es gay y que lo que quiere es disfrutar al máximo de la vida, aunque tenga que saltarse la ley para conseguirlo. A partir de ahí adoptará un estilo de vida extravagante, recurriendo a estafas y fraudes para vivir, hasta acabar encerrado en la cárcel. Allí conocerá al amor de su vida, un chico sensible y de voz suave llamado Phillip Morris (McGregor).
Enrique Matesanz
Phillip Morris ¡Te quiero!
Natàlia Rabassa
A veces es la vida la que imita al arte y no a la inversa. La verdadera historia de Steven Russell, al que da vida Jim Carrey, es increíblemente cierta. Este buen padre, marido devoto, policía modélico, representante fetiche del American Way of Life, se despierta tras un grave accidente de coche y decide vivir la vida a su manera. Para empezar asumiendo, prácticamente militando, su condición de gay. Esto le llevará a cometer algunas estafillas que lo llevan directo a prisión donde conocerá a Phillip Morris, su gran amor.
La narración, desarrollada en un largo flash-back, encadena trepidante y esperpénticamente toda clase de golpes (golpes de suerte, de efecto, de azar…) hasta el suspense final
muy poco correcto políticamente. El discurso en off del protagonista es, él también, desopilante, ingenuo, divertido, a veces cínico y amargo. Pero es en el registro amoroso donde el personaje revela mejor su desmesura. Phillip Morris, alter ego y Doctor Jeckill de Russell, es un hombre de hogar, límpido y sereno, encarnado por un muy convincente Ewan Mc gregor, que logra existir al lado del gran cómico Carrey, como contrapunto sutil y apagado.
Los mayores logros de los dos directores debutantes (Glenn Ficarra y John Requa) son la combinación, a priori imposible, de ambos actores pero, y también, la imprevisible alquimia entre el cómico Carrey y la homosexualidad épica de su personaje. Este actor de goma, modelable, encarna a la perfección a ese hombre que sabe reinventarse en cualquier circunstancia. Carrey disfruta haciendo de loca, pero, en el fondo, seamos sinceros, ni más ni menos que en sus roles de hetero, y logra encauzar genialmente el difícil y polifacético papel de kamikaze brillante, a la vez bobalicón y extremadamente listo, chico sensible, perdidamente enamorado.
Comedia romántica, historia gay, peli de timadores, I love you Phillip Morris es todo eso y más. Y quizás por este tan barroco material de partida, los realizadores noveles muestran algo de indecisión narrativa sin definir demasiado qué es exactamente lo que quieren contarnos, dónde ponen el acento. Temas tan complicados de tratar como el sida, la discriminación sexual o la violencia en la prisión aparecen mezclados entre bufonadas y a veces no se sabe si estamos viendo Priscilla, reina del desierto o una reposición un poco loquita de Philadelphia o de Cadena perpetua. El ritmo y la tonalidad del film se resiente a causa de estas idas y venidas de un territorio al otro, de una cierta torpeza en la puesta en escena, que a veces convierte en farsa lo que debería ser ironía, en patetismo lo que se supone que es emoción. Pero la originalidad de la propuesta y el buen hacer actoral compensan con creces estas deficiencias, en esta propuesta de una frescura e insolencia que hacía tiempo que no nos sorprendía en la gran pantalla.








