Datos técnicos
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Título original:
The Iron Lady
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Año:
2011
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Estreno:
05/01/2012
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Duración:
105 minutos
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Director:
Phyllida Lloyd
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Actores:
Meryl Streep, Jim Broadbent, Anthony Head, Richard E. Grant, Roger Allam, Olivia Colman, Nicholas Farrell, Alexandra Roach, Harry Lloyd
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Género:
Drama
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Guión:
Abi Morgan
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Música:
Clint Mansell, Thomas Newman
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Fotografía:
Elliot Davis
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Web:
Sinopsis
Nadie podrá decir de Phyllida Lloyd que los inicios de su carrera como directora son conformistas o previsibles, pues tras debutar con la popular versión cinematográfica del “¡Mamma mia!” de ABBA, se ha decantado en su segundo trabajo por un film biográfico de la que fuera primera ministra del gobierno inglés, Margaret Thatcher, durante los días previos a la guerra de las Malvinas. Conflicto bélico que enfrentó a su país con Argentina.
Uno de los episodios más tensos e impopulares del periplo político de una mujer con extraño y contundente carisma, que fue tan odiada como admirada, y que ahora llega a la gran pantalla con el aspecto, siempre sorprendente, camaleónico y eficaz, de Meryl Streep. Toda una garantía, sin duda, para un controvertido retrato que recuerda al recientemente abordado por Stephen Frears y Helen Mirren en “The queen”, aunque el argumento se asemeje más a los “13 días” (Roger Donaldson, 2000) de John F. Kennedy durante la crisis de los misiles de Cuba.
Fancine
La dama de hierro
Rafael Gallego
Detentó el poder solamente once años, pero los aprovechó al máximo. Margaret Thatcher eliminó subsidios, privatizó decenas de empresas públicas, asfixió a los sindicatos, hizo la guerra y, en general, se convirtió en el azote de todo lo que pudiese destilar progresismo. Aún así, o quizá gracias a ello, su nombre se recordará con una extraña admiración, esa que se rinde a los “duros”, sin valorar a conciencia las consecuencias de sus decisiones. Seguramente la historia la absolverá, y películas como la que nos ocupa contribuirán a ello.
No es que “La dama de hierro” sea una hagiografía de una mujer presuntamente astuta – la inteligencia es otra cosa -, pero está claro que se esfuerza
en comprender al personaje, en humanizarlo, en justificar ciertas carencias o errores, como ya hizó Stephen Frears con Isabel II en “The Queen” (2006) o Tom Hooper con Jorge VI en el “El discurso del rey” (2010).
Intercalando el presente – que muestra una Thatcher nostálgica y senil – con los episodios que jalonaron su carrera, Phyllida Lloyd (“Mamma mía!”) apaña de manera eficaz un retrato político-humano que rara vez cae en el sentimantalismo - lo cual se agradece- y que ofrece al espectador una interesante aproximación a lo que dio de sí la convulsa década de los ochenta.
En el camino, encontramos pasajes pintados con trazo grueso - los debates en la Cámara de los Comunes o las manifestaciones de la working class -, pero también momentos brillantes -el capítulo de la Guerra de las Malvinas o las crisis de gobierno-.
Con sus luces y sus sombras, la trama, la estructura y el ritmo son apreciables, pero al igual que ocurría con Helen Mirren en la citada “The Queen”, lo mejor de la cinta es el trabajo de la protagonista. Meryl Streep, nominada a los Oscars por enésima vez, deslumbra de principio a fin, firmando uno de los grandes papeles de su basta filmografía.








