Datos técnicos
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Título original:
The WolfMan
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Año:
2010
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Estreno:
12/02/2010
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Director:
Joe Johnston
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Actores:
Benicio Del Toro, Hugo Weaving, Anthony Hopkins, Emily Blunt, Geraldine Chaplin, Art Malik, Catherine Balavage, Richard James, Olga Fedori, Stuart St. Paul, Robert Roman Ratajczak
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Género:
Terror, Ciencia ficción
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Guión:
Andrew Kevin Walker, David Self (Remake: Curt Siodmak)
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Música:
Paul Haslinger
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Fotografía:
Shelly Johnson
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Web:
Sinopsis
El realizador Joe Johnston (Jumanji, Océanos de fuego) dirige este remake del clásico de 1941, de George Waggner, con aquel mítico “hombre-lobo” interpretado por Lon Chaney Jr.: The Wolfman. Protagonizada en esta ocasión por todo un Benicio Del Toro (Traffic, Che: El argentino), junto a destacados intérpretes como los veteranos Anthony Hopkins, Geraldine Chaplin y Hugo Weaving, entre otros; la cinta explora los orígenes del más famoso de los licántropos, aquel que junto a vampiros, zombis, momias y monstruos, tanto material aportaron a la cinematografía clásica de terror, y también a otros muchos thrillers modernos y más comerciales.
Lawrence Talbot es un hombre torturado y obsesionado por su pasado. Su infancia acabó bruscamente la noche que murió su madre. Ahora, vuelve a las tierras de la familia tras la misteriosa desaparición de su hermano, y allí se encontrará que un animal brutal y salvaje, con una sed insaciable de sangre, ha matado a muchos campesinos. Encajando las piezas del sangriento rompecabezas descubrirá que existe una antigua maldición que convierte a las víctimas de esos asesinatos en hombres-lobo, durante las noches de luna llena. Para acabar con la carnicería Lawrence deberá matar a la terrible criatura que se esconde en los bosques cercanos, al tiempo que descubrirá que él mismo tiene un lado primitivo que ni siquiera podía imaginar.
Enrique Matesanz
El Hombre Lobo
Natàlia Rabassa
Nueva revisión cinematográfica de la legendaria figura del hombre lobo que, junto a los vampiros, es un tema recurrente de los monstruos de la gran pantalla. Desde la clásica The wolfman, producida en 1941 por Universal Pictures, las sucesivas propuestas cinematográficas han transitado por variantes del género, como la postmoderna Wolf con Jack Nicholson, pasando por la más irónica Hombre lobo americano en Londres de John Landis.
Al aproximarse al mito, el director disponía de un abanico de enfoques: actualización, pastiche o parodia. Elige, definitivamente, el primero, recuperando el imaginario licantrópico en primer grado, sin concesiones al cinismo, sin distanciamientos, arropándose de una mise-en-scène ominosa, y pertrechado por unos impecables efectos especiales que, a fin
de cuentas, es lo que se le da mejor a este Joe Johnston hacedor de las desafortunadas Jurassic Parc 3 o Jumannji, aunque aquí pone su mejor acento, su negrita más inspirada, en el amor al cine de género.
Nada falta en este verdadero regalo para los amantes del gótico victoriano: luna llena y bruma, sangre y vísceras por doquier, viejas piedras mohosas, bosques tenebrosos, todos los clichés de la vieja maldición reunidos en este Wolfman de gran presupuesto que cuenta además con los efectos especiales de su época. La recreación de la mansión Talbot es perfecta. A destacar la cuidada ambientación del gran salón tapizado de hojas muertas donde reina sir Anthony Hopkins que, desde Annibal Lecter, ya no le viene de un monstruo más. Su composición del personaje, algo desmedida y caricaturesca, lindando la parodia -a veces me recuerda a Nicholson (¿)- es la única mirada irónica que se permite Johnston, por lo demás respetuoso hasta el aburrimiento con todos los estereotipos del género.
Con el recuerdo reciente de los musculosos y hormonados licántropos de Luna nueva se agradece la presencia de un verdadero hombre lobo (un Benicio del Toro creíble en su rol de aristócrata atormentado), con pelos duros y dientes afilados. De hecho, esta es una película particularmente violenta, en la que los efectos especiales permiten imágenes impresionantes, como las espectaculares transmutaciones en lobo y secuencias cargadas de estética gore (el fulminante ataque al campamento gitano, o la venganza de Talbot en la universidad).
Lo mejor, sin duda, además de la ambientación, son Emily Blunt, frágil y suave, tierna suspirante persuadida del poder redentor del amor, perfecta en su rol de heroína victoriana, y la partitura de Danny Elfman.
Lo peor, algunos inexplicables fallos de guión y esas apoyaturas excesivas en el susto, el sobresalto, allá donde debiera regir un terror más psicológico, más centrado en la disquisición del significado del mito. Esto es, en las pulsiones agresivas del ser humano, su atávico deseo de morder, reflexión que, sin embargo, se intuye en este film, que descansa más y mejor sobre el imaginario colectivo de los cinéfilos que aproximaciones azarosas y pubertarias coma las de la saga Crepúsculo.



