Datos técnicos
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Título original:
The Princess and the Frog
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Año:
2009
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Estreno:
05/02/2010
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Duración:
97 minutos
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Director:
John Musker, Ron Clements
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Actores:
Animación
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Género:
Animación
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Guión:
Ron Clements, Greg Erb, Rob Edwards, Don Hall, John Musker, Jason Oremland
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Música:
Randy Newman
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Web:
Sinopsis
Ron Clements y John Musker, creadores de La Sirenita (1989) y Aladdin (1992), entre otras cintas, nos traen esta nueva comedia musical de animación, en el regreso a los dibujos animados tradicionales, es decir hechos a mano, de la inconfundible factoría Disney. Una versión moderna de un cuento clásico que se desarrolla en la incomparable ciudad estadounidense de Nueva Orleans.
El musical “La Princesa Rana”, que se desarrolla en la legendaria cuna del jazz, nos presenta a una joven y bella afroamericana que vive en el elegante Barrio Francés, a un príncipe sapo que ansía desesperadamente volver a ser humano, y un beso fatídico que llevará a ambos a vivir una divertida y emocionante aventura con las misteriosas tierras pantanosas de Luisiana y las orillas del río Mississippi como telón de fondo. Una historia de amor, ternura y descubrimientos asombrosos, llena de encantamientos y de la magia de la música Cajún.
Todos conocemos la historia de la princesa que encuentra el amor verdadero al besar a un sapo, el cual se transforma por arte de magia en un apuesto príncipe. En esta historia, la chica besará al sapo, pero el resultado será algo diferente. Al final, el amor prevalecerá sobre todas las cosas.
Enrique Matesanz
Tiana y el sapo
Rafael Gallego
De las princesas que pueblan el imaginario colectivo ninguna tenía la piel oscura, hasta ahora. Hemos tenido que llegar al final de la primera década de un nuevo milenio – y esperar a que un presidente de origen africano llegue a la Casa Blanca- para que la factoría Disney, otrora ultraconservadora y racista, se atreva con una heroína negra (¿qué diría el Tío Walt?; aunque nunca sabremos si la novedad responde a un (improbable) cambio de sensibilidad o bien a una estrategia para ampliar mercado (“Mulan” les permitió penetrar en China y “El Rey león” les conectó con África, por ejemplo).
Más allá de cuestiones políticas y del color de la protagonista, lo primero que
llama la atención es el trazo clásico de los dibujos, manufacturados, que nos remiten a “La Sirenita”, pero adobados con efectos y recursos que ya nos deslumbraron en “Aladdin” o “Hércules”.
La estética invita a la nostalgia mientras que el fondo mezcla el espíritu naif de los hermanos Grimm con los valores de la solidaridad y, sobre todo, de la superación y el trabajo duro, en clara referencia a la vigencia del sueño americano. No en vano, Tiana es una suerte de Cenicienta, de cuna humilde en una sociedad estratificada, en busca de un sueño, que no es otro que montar el mejor restaurante de la ciudad - el príncipe, tosco hombre/sapo en fase evolutiva, viene por añadidura -.
Y no hay película Disney sin números musicales que enlacen las distintas etapas de la historia y subrayen la trama. Quizá aquí no resulten tan pegadizos como en otros títulos, pero suenan frescos y divertidos gracias al jazz callejero que destila Nueva Orleans, paisaje y personaje al mismo tiempo; porque la ciudad no sólo está presente, sino que condiciona el argumento: con su peculiar atmósfera, parte de su gastronomía y también algunos de sus ritos ancestrales: el vudú, la magia negra, del antagonista – de raíces negras, por cierto-.
Un conjunto digno, en definitiva, que revive aquel cine de animación que nos atrapó para siempre y que, engullido por el 3D, pensábamos que no volvería.


