J.M.M.
El fantasma trágico de James Dean, River Phoenix i Heath Ledger golpea de nuevo, y de forma como siempre inesperada, el planeta Hollywood. Lo hace con cierta regularidad y esporádicamente, y se ceba siempre en la belleza y el glamour, en aquellos iconos que parecen aspirar a la inmortalidad y hallan así la eternidad en la memoria mitómana de cuantos les admiraban.
Brittany Murphy tenia tan sólo 32 años y su carrera era apenas la de una aspirante a estrella, pero había conseguido dejar huella.
La actriz, hermana de actor (Cillian), había demostrado en tan sólo un puñado de trabajos adultos ser algo más que un rostro bonito, muy bonito, y un cuerpo hermoso. Mucho. Lejos de conformarse con el estereotipo que a simple vista podría parecer que el mercado le había asignado, la joven promesa optó por dar vida a personajes controvertidos, inquietantes e incluso siniestros. Roles ajenos a su natural atractivo, aunque sin desaprovecharlo, que de algún modo quedan ahora para el recuerdo como reivindicación de la notable actriz que pudo haber sido y aún no había demostrado ser. Ahí están Ni una palabra, Spun, Inocencia interrumpida, 8 millas y Sin City.
La actriz, hermana de actor (Cillian), había demostrado en tan sólo un puñado de trabajos adultos ser algo más que un rostro bonito, muy bonito, y un cuerpo hermoso. Mucho. Lejos de conformarse con el estereotipo que a simple vista podría parecer que el mercado le había asignado, la joven promesa optó por dar vida a personajes controvertidos, inquietantes e incluso siniestros. Roles ajenos a su natural atractivo, aunque sin desaprovecharlo, que de algún modo quedan ahora para el recuerdo como reivindicación de la notable actriz que pudo haber sido y aún no había demostrado ser. Ahí están Ni una palabra, Spun, Inocencia interrumpida, 8 millas y Sin City.


