Javier Matesanz / Fotos: Juanma Palacios
El mundo del cortometraje es un laboratorio donde experimentar e ir creciendo en el arte de contar historias. Así lo entiende Juan Ortega, inquieto y prolífico realizador que con este lleva ya cinco cortos, y que pretende seguir rodando sin repetirse, buscando nuevos caminos y nuevos estímulos, a la espera de dar el salto al largo algún día. Una oportunidad que anhela y no precisamente con los brazos cruzados, pues mueve ya un proyecto titulado Delirium que pronto dará de que hablar.
Pero centrémonos en su último trabajo, Afrodita, que ha rodado con pocos medios pero sacando todo el partido posible a las nuevas tecnologías, que permiten abaratar mucho los costes de producción. De hecho, ha utilizado la nueva Canon 7D. Una cámara de fotos que también ofrece una gran resolución de vídeo y que garantiza un look muy cinematográfico, según palabras del propio director, quien asegura, por ejemplo, que fue la cámara utilizada para grabar el episodio final de la última temporada de House.
Afrodita es un complejo drama onírico, contado de forma desordenada y mediante flash backs que nos remiten al terrible pasado de sus protagonistas, hasta desembocar en un no menos dramático presente. Una narración que recurre a la metáfora visual y a la fuerza poética de sus imágenes para conseguir un relato poco convencional pero muy atractivo desde un punto de vista estético. Es sin duda el trabajo más ambicioso de su director.
El argumento explica la historia de una pareja que ha roto y el traumático motivo de la ruptura. Un misterio que debido a la estructura del film no se desvelará hasta el final.
Los protagonistas principales del corto son Carme Serna, David Navarro y Paco Colombás, que rodaron las diferentes secuencias del film en Valldemossa, las inmediaciones de Bellver, el Parc Bit i la piscina de la Universitat de les Illes. Ortega, inmerso estos días en la posproducción del corto, piensa que lo tendrá listo para finales de este mes de junio.









