Alex Tejedor
Día 1:
Sábado, 20 de Agosto de 2011, 9 de la mañana, antigua Prisión de Palma.
De camino al set venía recordando las recientes experiencias vividas aquí, y me hace gracia pensar que en una prisión haya algo que uno quiera recordar, pero es así, y tiene nombre propio: Microteatre Per Delicte, y los organizadores del proyecto Albert Comas, Lydia Miranda y Joan Porcel, junto al magnífico actor Xisco Segura, son una parte responsable de que haya organizado a un equipo de gente para pasar dos días de verano en una cárcel. Digo esto porque una de las dos piezas que escribí por encargo para esta aventura se llamaba LLUCIFER, y la idea de hacer la versión cinematográfica fue de Xisco, así que como he dicho, son responsables y culpables, y por ello merecen ir a la cárcel, como yo.
Y por eso aquí estoy, cumpliendo a primera hora. Me abre las pesadas y enormes puertas de metal Eduardo, uno de los internos de tercer grado que nos ha echado una mano desde el Microteatre, y que ya forma parte esencial de nuestro equipo. Entro y poco después llega Xavi Borrull, mi director de fotografía, un íntimo y viejo amigo de toda la vida y un gran profesional con el que ya me echo unas risas nada más verlo. A medida que va entrando el resto del equipo, el habitáculo que una vez fue la sala de control del locutorio de la prisión y después espacio escénico, se va transformando en un set cinematográfico. Media hora más tarde llegan los actores Xisco Segura y David Navarro, el segundo actor de mi pieza y un talento en auge.
Preparamos el ordenador, la cámara, el sonido, el set y las luces. Javi Pueyo, -mi ayudante de dirección- saluda a todo el equipo reunido e inesperadamente me cede la palabra. Como es lógico, agradezco la presencia desinteresada de todos y vemos un ensayo general de la obra. Tras los aplausos pertinentes empieza el rodaje y con ello va el sudor, la tensión, la excitación, las ganas, las dudas y como no, los problemas: tenemos reflejos.
Paramos, apantallamos y nos disponemos a seguir. Esta ha sido una jornada de 12 horas, con tan sólo una hora para comer, mucha profesionalidad y unos 25 planos registrados.
Día 2:
Domingo, 21 de Agosto, 9 de la mañana.
Raro sería si hubiera dormido. Los planos, el guión y los problemas técnicos han dado mil vueltas por mi cama esta noche. Hoy noto que todo fluye mejor, que nos sabemos organizar mejor y que grabamos a mayor velocidad.
Mi historia es aparentemente muy sencilla: Damián (Navarro) es un preso peligroso que ha tenido un hijo de una madre que ha muerto en el parto, y Roberto (Segura) es un funcionario que viene a la prisión a registrar el nombre del niño. El problema surge cuando Damián quiere llamar a su hijo LUCIFER. Detrás de esto hay una historia que sigue un rumbo incierto y un giro inesperado, como incierto e inesperado es lo que ocurrirá una vez estrenemos este proyecto.
12 horas más de trabajo, 25 planos y al salir celebramos el final del rodaje con unas cervezas de la marca Lucifer.
Somos un equipo tan pequeño que no quiero dejar de nombarlos:
Gracias: Jaume Masegosa, Alicia Sanz, Ricardo González, Raul Fernández, Carlos Javaloyas, Tomás Alias, Joan Porcel, Xisco Segura, David Navarro, Xavi Borrull, Javi Pueyo, Lucía Millán, José Mª Martínez, Jaume Carrió, Verónica Lopez y mi mujer Marga Estarás.
Sábado, 20 de Agosto de 2011, 9 de la mañana, antigua Prisión de Palma.
De camino al set venía recordando las recientes experiencias vividas aquí, y me hace gracia pensar que en una prisión haya algo que uno quiera recordar, pero es así, y tiene nombre propio: Microteatre Per Delicte, y los organizadores del proyecto Albert Comas, Lydia Miranda y Joan Porcel, junto al magnífico actor Xisco Segura, son una parte responsable de que haya organizado a un equipo de gente para pasar dos días de verano en una cárcel. Digo esto porque una de las dos piezas que escribí por encargo para esta aventura se llamaba LLUCIFER, y la idea de hacer la versión cinematográfica fue de Xisco, así que como he dicho, son responsables y culpables, y por ello merecen ir a la cárcel, como yo.
Y por eso aquí estoy, cumpliendo a primera hora. Me abre las pesadas y enormes puertas de metal Eduardo, uno de los internos de tercer grado que nos ha echado una mano desde el Microteatre, y que ya forma parte esencial de nuestro equipo. Entro y poco después llega Xavi Borrull, mi director de fotografía, un íntimo y viejo amigo de toda la vida y un gran profesional con el que ya me echo unas risas nada más verlo. A medida que va entrando el resto del equipo, el habitáculo que una vez fue la sala de control del locutorio de la prisión y después espacio escénico, se va transformando en un set cinematográfico. Media hora más tarde llegan los actores Xisco Segura y David Navarro, el segundo actor de mi pieza y un talento en auge.
Preparamos el ordenador, la cámara, el sonido, el set y las luces. Javi Pueyo, -mi ayudante de dirección- saluda a todo el equipo reunido e inesperadamente me cede la palabra. Como es lógico, agradezco la presencia desinteresada de todos y vemos un ensayo general de la obra. Tras los aplausos pertinentes empieza el rodaje y con ello va el sudor, la tensión, la excitación, las ganas, las dudas y como no, los problemas: tenemos reflejos.
Paramos, apantallamos y nos disponemos a seguir. Esta ha sido una jornada de 12 horas, con tan sólo una hora para comer, mucha profesionalidad y unos 25 planos registrados.
Día 2:
Domingo, 21 de Agosto, 9 de la mañana.
Raro sería si hubiera dormido. Los planos, el guión y los problemas técnicos han dado mil vueltas por mi cama esta noche. Hoy noto que todo fluye mejor, que nos sabemos organizar mejor y que grabamos a mayor velocidad.
Mi historia es aparentemente muy sencilla: Damián (Navarro) es un preso peligroso que ha tenido un hijo de una madre que ha muerto en el parto, y Roberto (Segura) es un funcionario que viene a la prisión a registrar el nombre del niño. El problema surge cuando Damián quiere llamar a su hijo LUCIFER. Detrás de esto hay una historia que sigue un rumbo incierto y un giro inesperado, como incierto e inesperado es lo que ocurrirá una vez estrenemos este proyecto.
12 horas más de trabajo, 25 planos y al salir celebramos el final del rodaje con unas cervezas de la marca Lucifer.
Somos un equipo tan pequeño que no quiero dejar de nombarlos:
Gracias: Jaume Masegosa, Alicia Sanz, Ricardo González, Raul Fernández, Carlos Javaloyas, Tomás Alias, Joan Porcel, Xisco Segura, David Navarro, Xavi Borrull, Javi Pueyo, Lucía Millán, José Mª Martínez, Jaume Carrió, Verónica Lopez y mi mujer Marga Estarás.












